viernes, octubre 23, 2009

Reptir una conducta no es una maldición
es simplemente que no se entiende la dinámica que ha generado esa conducta.


Cinco Siglos de Maldición:



Este canto permite tomar conciencia de la dinámica repetitiva de esta conducta para darnos cuenta que nos hace daño a todos.

sábado, octubre 03, 2009

A Ofelia Vázquez de León A CUATRO MESES DE LA TRAGEDIA DE NUESTROS NIÑITOS

Sra. Ofelia

Leí atentamente su reflexión, como sacerdote me atrevo a exponer lo siguiente desde el punto de vista de la religión cristiana católica, quiere ser una guía en el esfuerzo por entender lo sucedido dentro de su proceso de asumir la perdida de su hijo(a) en su calidad de madre.

Para no extenderme demasiado, casi solamente enunciaré los puntos, a reserva de que si alguna persona le interesa profundizarlos, busque ampliarlos y sobre todo orar a partir de estos puntos: 1. La providencia de Dios, 2. La mediación humana, 3. La corrupción de la mediación humana, 4. El llamado de Dios en medio del dolor.

1. La providencia de Dios no se equivoca. Esto es lo que hemos conocido de Dios, Él da la vida porque quiere y la recoge cuando Él quiere. De aquí que cada día de nuestra existencia es un regalo de Dios que tenemos que aprender a aprovechar y agradecer.

2. La providencia de Dios es mediada. Dios nos ha invitado a participar en su providencia de manera que con las acciones u omisiones de nosotros es Dios mismo el que está actuando, por eso se nos ha enseñado que Jesucristo es la mediación perfecta de Dios Padre y él llegó a decir “quien me ve a mi ve al Padre”.

3. La mediación puede corromperse. La corrupción inicia cuando se busca servir al hombre y no a Dios. Jesucristo llegó a decir “no se puede servir a Dios y al dinero”. Lo que ustedes están sufriendo es precisamente por esta corrupción de base que se complica con la participación del tráfico de influencias, las injusticias sociales, pero además también, por la falta de participación de cada uno de nosotros en las cuestiones institucionales políticas o sociales.

4. El llamado de Dios en medio del dolor. Este evento doloroso principalmente para ustedes pero también para los hermosillenses y los mexicanos, es un llamado para aprender a que el dolor no sea inútil, generando solamente ira y deseos de venganza sino que conduzca a una participación activa en la construcción de un México mejor. Perdonar si, porque cualquiera de nosotros es susceptible de corromperse. Amar también, entendiendo el amor en el sentido de luchar por la justicia enfrentando a los que no fueron previdencia de Dios para que sepan que su negligencia en el servicio al prójimo en el que buscaron solamente su interés económico, los hace culpables y tienen obligación de reparar ampliamente los daños. Además, es un llamado a aprender a participar y luchar para crear estructuras sociales, legales, políticas y económicas justas que estén realmente en concordancia con la providencia de Dios, con esa providencia de Dios que a veces es difícil de entender, aceptar y participar.

Quedo a su disponibilidad, siempre cuente con mis oraciones.

Pbro. Jorge A. Martínez Soto
Parroquia Universitaria
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