sábado, abril 16, 2011

Pragmática lingüística:
Análisis crítico del discurso

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." La rebelión de Atlas. Ayn Rand (1950)

¿Se estará refiriendo al México desde que fue gobernado por el Presidente Alemán? Muy buena pregunta pues todo discurso descontextualizado se presta a manipulaciones.

El párrafo es parte de una propuesta filosófica novelada construida desde un posicionamiento discursivo proclive al capitalismo, pero que en la actualidad en la que el Estado es capitalista, puede tener otra significación.

En un análisis del discurso desde la pragmática lingüística, pudiera resaltarse en el párrafo, lo siguiente:

Cuando [usted] advierta que para producir necesita [usted] obtener autorización de quienes no producen nada; cuando [usted] compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando [usted] perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo [a usted] protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando [usted] repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces [usted] podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.
El uso de los pronombres es lo que pragmáticamente produce el efecto impactante porque el lector no conoce los referentes o se puede referir a quien sea, entonces, puedes contextualizar y utilizar las propuestas de la autora ya sea ciñéndote a la novela, o sea, de una forma no anacrónica o situarlo anacrónicamente en el contexto real del lector que hace la lectura en una época diversa a la que el fue escrito el libro.

1. Existe un personaje que no está expresado en el párrafo que es el emisor en primera persona singular [yo].

2. El uso del pronombre segunda persona singular [tú] o el deferente [usted] se refiere a los personajes de la novela pero da pié a contextualizarlo en la realidad en cuyo caso lo asume el que lo lee. La construcción es interesante porque casi obliga al lector a asumirlo como propio.

3. El pronombre relativo personal quienes. Igualmente que en lo anterior, se refiere a los personajes de la novela pero al contextualizarlo en la realidad actual del lector es posible identificar a personajes contemporáneos que son los actores en el hoy.

4. El pronombre de tercera persona plural [ellos] funciona en este caso pragmáticamente como deíctico, es decir, definiendo y apuntando un grupo diverso del [tú] con el que la autora está forjando un nosotros [nosotros]. De esta manera construye en el discurso una distancia en la que ordinariamente el [tú] o [nosotros] son los buenos y el [ellos] los malos.

5. Lo mismo ocurre pragmáticamente con el pronombre impersonal SE que en este caso se refiere al grupo formado por el [ellos].

Después de explicar lo anterior, respondo con datos tomados de la Red:
1. La autora plantea que los empresarios eran los buenos y el Estado el malvado. La historia de "La rebelión de Atlas" presenta el conflicto de dos antagonistas fundamentales, dos escuelas opuestas de filosofía, o dos actitudes opuestas hacia la vida. Como forma breve de identificarlas, las llamaré el eje "razón-individualismo-capitalismo" versus el eje "misticismo-altruismo-colectivismo". http://es.wikipedia.org/wiki/La_rebeli%C3%B3n_de_Atlas

2. Esta novela esta catalogada como una distopía, término antónimo de utopía y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad donde las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo —generalmente a cargo de un Estado autoritario o totalitario— llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia. http://es.wikipedia.org/wiki/Distop%C3%ADa

3. Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinovievna Rosenbaum (San Petersburgo, Imperio ruso, 2 de febrero de 1905 – Nueva York, Estados Unidos, 6 de marzo de 1982), filósofa y escritora nacionalizada estadounidense de origen judío-ruso, ampliamente conocida por haber escrito los bestsellers El manantial y La rebelión de Atlas, y por haber desarrollado un sistema filosófico al que denominó «objetivismo». http://es.wikipedia.org/wiki/Ayn_Rand

El análisis crítico del discurso desde la pragmática lingüística puede ejercitar en una actitud menos partidista y a situar nuestro entorno entendiendo la responsabilidad de los actores sociales actuales.

Jorge Martínez



lunes, abril 04, 2011

Crímenes económicos contra la humanidad

Adaptación del artículo escrito por:

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es “cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”.

Situaciones como las que ha generado la crisis económica han hecho que se empiece a hablar de crímenes económicos contra la humanidad.
El concepto no es nuevo. Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su “teoría del crimen” a nivel microeconómico:

  • Para Becker, la probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, del riesgo que asume ante el posible botín y el posible castigo.
A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este.
Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI:

  • En la actualidad son los países occidentales los que sufren los costes sociales de la crisis financiera y de empleo, y de los planes de austeridad que supuestamente luchan contra ella.
  • La pérdida de derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda y el sufrimiento de millones de familias que ven en peligro su supervivencia son ejemplos de los costes aterradores de esta crisis.
  • Los hogares que viven en la pobreza están creciendo de forma imparable.
Pero ¿quiénes son los responsables? Los mercados.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas:

  • son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero;
  • quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada.
La Comisión del Congreso norteamericano sobre los orígenes de la crisis ha sido esclarecedora en este sentido. Creada por el presidente Obama en 2009 para investigar las acciones ilegales o criminales de la industria financiera, ha entrevistado a más de 700 expertos. Su informe, hecho público el pasado enero, concluye que la crisis se hubiera podido evitar. Señala fallos en los sistemas de regulación y supervisión financiera del Gobierno y de las empresas, en las prácticas contables y auditoras y en la transparencia en los negocios. La Comisión investigó el papel directo de algunos gigantes de Wall Street en el desastre financiero, por ejemplo en el mercado de subprimes, y el de las agencias encargadas del ranking de bonos.

Es importante entender los distintos grados de responsabilidad de cada actor de este drama, pero no es admisible la sensación de impunidad sin “responsables”.

En cuanto a las víctimas de los crímenes económicos,

  • En España un 20% de desempleo desde hace más de dos años significa un enorme coste económico y humano. Miles de familias sufren las consecuencias de haber creído que pagarían hipotecas con sueldos mileuristas: 90.000 ejecuciones hipotecarias en 2009 y 180.000 en 2010.
  • En EE UU, la tasa de paro es la mitad de la española, pero supone unos 26 millones de parados, lo cual implica un tremendo aumento de la pobreza en uno de los países más ricos del mundo.
Según la Comisión sobre la Crisis Financiera, más de cuatro millones de familias han perdido sus casas, y cuatro millones y medio están en procesos de desahucio. Once billones de dólares de “riqueza familiar” han “desaparecido” al desvalorizarse sus patrimonios, incluyendo casas, pensiones y ahorros.

Otra consecuencia de la crisis es su efecto sobre los precios de alimentos y otras materias primas básicas, sectores hacia los que los especuladores están desviando sus capitales. El resultado es la inflación de sus precios y el aumento aún mayor de la pobreza.

En algunos casos notorios de fraude como el de Madoff, el autor está en la cárcel y el proceso judicial contra él continúa porque sus víctimas tienen poder económico. Pero en general, quienes han provocado la crisis no sólo han recogido unas ganancias fabulosas, sino que no temen castigo alguno. Nadie investiga sus responsabilidades ni sus decisiones. Los Gobiernos los protegen y el aparato judicial no los persigue.

Los Gobiernos protegen a quienes han provocado la crisis

Si tuviéramos nociones claras de qué es un crimen económico y si existieran mecanismos para investigarlos y perseguirlos se hubieran podido evitar muchos de los actuales problemas.

No es una utopía. Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009 el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado. Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran.

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los crímenes económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de “crimen económico” se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política.

Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

Jorge Martínez Soto