martes, mayo 10, 2011

El discurso de la vida

El lenguaje como capacidad de comunicación y expresión se ha planteado tanto desde las ciencias sociales como desde la lingüística. A partir de las ciencias sociales como signo y a partir de la lingüística como unidades de lenguaje.

Las personas se comunican con combinaciones significativas de sonidos, morfemas, palabras, frases, nociones, conceptos o proposiciones, en forma de discurso o texto verbal oral, escrito y no-verbal. Estas combinaciones significativas integradas en discursos, no se producen en el vacío sino que son producidas y recibidas en contextos socioculturales diversos dentro de una intención personal e interpersonal, pero además, el significado de los textos varía según el uso que los participantes hacen de ellos en el encuentro comunicativo.

Según Georgakopoulou (1997) dado que existen diversas formas de describir el mismo evento, o hablar de una misma información, y porque la descripción se realiza con diferencia en la cantidad y en el tipo de la información, en la complejidad de la sintaxis y en la perspectiva adoptada, se hace necesario analizar la construcción del discurso, tanto en las formas de expresión como los mecanismos y estrategias lingüísticas que operan en el texto.

Las lecturas del tercer domingo de pascua propusieron el texto del Evangelio según San Lucas 24, 13-35 con el relato de Los discípulos de Emaús. Lucas como emisor inicial tiene su propia propuesta pero este texto celebrado, se encuentra ahora enmarcado en el contexto del Ciclo Litúrgico A, es decir, por San Mateo. Mateo tiene su propio interés, mostrar como la Escritura del Antiguo Testamento se refiere a Jesús y en él se realiza y concreta en plenitud. Este nuevo contexto condujo a la proposición siguiente:

“Los discípulos de Emaús aprendieron a leer la Escritura desde Jesús sin proyectar sobre ella los propios prejuicios y distinguiendo los añadidos que fueron solamente expectativas meramente humanas”
Los mecanismos discursivos crean identidades por lo que se hace necesario situar el contexto sociocultural del discurso desde tres puntos de vista: i) el discurso como unidad de lenguaje que implica lo no-verbal, lo verbal oral y lo verbal escrito; ii) el discurso público que involucra la comunicación intercultural, los aspectos espaciales de la identidad y la ideología; iii) el discurso como mecanismo de intermediación con los cuales se hace uso del pasado.

Cualquier texto, visual, oral o escrito, de por si tiene su propia propuesta pues el emisor tiene un mensaje que expresar utilizando los tres canales, pero este puede, desde el receptor ser recibido desde otros diversos posicionamientos, esto es, desde los propios prejuicios y expectativas.

1. Desde los propios prejuicios y expectativas, las relaciones de poder como proyección de prejuicios e ideología.

Según Andersen (1988), el poder es una capacidad del ser humano para actuar sobre la naturaleza, sobre sí mismo y sobre los otros dentro, fuera y desde fuera del propio ámbito comunitario de habla, tanto de forma intencional como no-intencional produciendo relaciones asimétricas en las interacciones. Todas las formas de poder tienen base material y física que supone una comunicación y se estructura finalmente en la organización social de instituciones. El poder físico y económico se traducen en poder social e ideológico que puede ser utilizado colectivamente para conseguir objetivos con los que sostiene la asimetría.

Esta relación de poder puede producir lo que actualmente se denomina como neurosis noógena es decir falta de responsabilidad y de sentido de la propia existencia.

2. Desde la realidad expuesta en el texto. Qué es leer la Escritura desde Jesús?

Es distinguir los añadidos que fueron solamente expectativas meramente humanas construidas como relaciones de poder. Es enfrentar la realidad sin auto-compadecerse, sino entendiendo la realidad como oportunidad para nuevos caminos. Es afrontar la realidad de las relaciones de poder como se imponen y se responde en forma correspondiente según la capacidad sin pretender más que la respuesta apropiada en el momento apropiado dejándole a Dios, al Padre Celestial, la parte que le corresponde. Entonces el poder se puede entender como “empoderamiento” en una relación mutua, nada es adverso sino oportunidad para adquirir un beneficio propio, mutuo y comunitario, oportunidad para realizar el proyecto de Dios. Este es el camino de Jesús que lleva a la resurrección.

Jorge Martínez Soto